Los hermanos Claas, la historia de tres genios cuyo talento cambió el mundo gracias a la agricultura

Muchas empresas tienen su historia pero sólo algunas han escrito historia. Es la frase que bien podría definir a Claas, una de las marcas líderes en cosechadoras en todo el mundo. Sólo existen pocas empresas que hayan marcado el progreso histórico de la agricultura internacional, como lo ha hecho la empresa de Harsewinkel.

Guillermo II seguía reinando como último emperador alemán en Berlín cuando August Claas inscribió en 1913 su empresa en la provincia westfálica en el registro de Herzebrock – el nacimiento de una gran idea. Espíritu descubridor, carácter abierto con respecto al mundo y constancia son las características que han transformado una empresa familiar a lo largo de un centenario en una empresa global.

August Claas: visionario y hombre de acción

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Palabras caracterizan a las personas; y hay pocos mensajes que caractericen mejor a August Claas que su celebre frase: “Pues entonces lo hacemos solos.” Dijo estas palabras de forma clara y precisa, cuando tuvo que entender que no iba a encontrar a ningún fabricante alemán de maquinaria agrícola dispuesto a desarrollar con él la primera cosechadora europea.

Persistencia y la fe en la propia capacidad de rendimiento son una constante en la vida de August Claas. Nació el 15 de diciembre de 1887 como segundo hijo varón de la familia. Su familia se dio rápidamente cuenta de que August era capaz de llevar la voz cantante. Su valor para la toma de decisiones y la capacidad de asumir riesgos en el momento oportuno, lo convertían en un empresario nato.

Así es que ya en la finca paterna ocupaba una función líder. Cuando por ejemplo los atadores de paja de la fabricación paterna dejaban de funcionar, él tenía que solucionarlo. No se trataba únicamente de reparar las máquinas, sino también de apaciguar a los clientes. Y cuando la explotación paterna se encontraba en la ruina económica, montó rápidamente una empresa a su nombre. Este valiente paso en el año 1913, fue el nacimiento de la empresa actual. 

Con frecuencia la palabra “visionario” se utiliza a la ligera, siendo utilizada para una planificación profana del futuro. En el caso de August Claas, el apodo “visionario” es sinónimo de ir contra corriente, algo que le caracterizaba además de su pragmático talento técnico. Desde muy pronto se dio cuenta de que la agricultura demandaría soluciones más complejas en el futuro. Dentro de este sistema, la cosechadora es tan solo un eslabón de una completa cadena – siendo lógicamente un eslabón central.

August Claas fue el responsable del rapidísimo crecimiento de la empresa, formando a partir de la pequeña empresa original un consorcio global. Homenajes internacionales, condecoraciones y medallas, galardones tecnológicos y muchísimas patentes son pruebas de una vida empresarial cargada de éxitos.

Era un católico practicante, que dio todo junto con sus hermanos para que la empresa saliese adelante. Cuando August Claas conoció a una joven estudiante llamada Paula Siepenkort, que trabajaba como traductora-intérprete en el stand de CLAAS en la feria agrícola de Leipzig, le hizo rápidamente – pero con sumo cuidado – una petición de mano. Poco después pregonaba su felicidad de haber encontrado en Paula una esposa cariñosa y al mismo tiempo competente. No solo para la creciente familia, sino también para la próspera empresa.

Como padre de Helmut, Irmgard y Reinhold, le encantaba contarles por las noches historias de aventuras a sus hijos, historias en las que las máquinas de la fábrica jugaban los papeles principales.

En cariñosas historias, que se acababa de inventar, hablaban herramientas y también coches. Se quejaban de no haber sido engrasadas a tiempo. Los domingos por la tarde los pasaba toda la familia con el perro en la naturaleza. En los bosques alrededor de Harsewinkel les explicaba a sus hijos la botánica y les hacia “pequeñas flautas“ tallando ramitas.

La caza era una de sus pasiones. El reunirse con sus compañeros de cacería ocupaba su tiempo libre, tanto como las tertulias con sus amigos agricultores. Hablando en el dialecto westfálico “Platt” o por la noche con un aguardiente de trigo. Su familia y sus amigos le llamaban cariñosamente “De Buer” (el granjero dicho en “Platt”).

Como también explotaba su propia finca, se intercambiaba a menudo con otros granjeros sobre el arado, la siembra o el momento correcto de cosecha. Fue uno de los primeros en cultivar maíz o preparar ensilado en la región. También el ganado formaba parte de los intereses de August Claas. Le apasionaba criar ganado vacuno y fue uno de los primeros en traer bovinos escoceses “Aberdeen-Angus” y bovinos franceses “Charolais” a la región, cruzándolos con su propio ganado alemán “Holstein”.

Pero el centro de todo era la empresa de maquinaría agrícola. También las fases difíciles en la empresa familiar, que le hicieron llegar al límite, las superó con perseverancia, optimismo y saber hacer. Siguiendo su lema de vida: “Pues entonces lo hacemos solos”. August Claas cumplió 94 años, falleció el 12 de abril de 1982.

Theo Claas: diplomático nato

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“Eso no nos lo podemos permitir todavía, primero tiene que florecer la empresa”. Era el “fino” de la familia. Así le llamaban muchos trabajadores de la empresa, y así le llamaban también sus hermanos – guiñando un ojo. Era una insinuación a su correcta y profesional vestimenta como director comercial. Pero nadie veía su finura como una forma de prepotencia o arrogancia.

Theo Claas, nacido en mayo de 1897 como hijo varón menor de Franz y Maria Claas, era conocido como un hombre tranquilo y distinguido. Valoraba el comportamiento intachable, la vestimenta correcta y a la moda, la discreción de la alta sociedad, la vida elegante. Sus adorados puros los adquiría en la cercana ciudad tabaquera de Bünde. Era conocido como un inteligente conocedor de las personas: siempre diplomático y en busca de compromisos, siempre que fuesen necesarios.

Theo Claas era el hombre de negocios dentro de los cuatro hermanos Claas. Seguramente también hubiese podido ocupar un alto cargo como banquero en la época del Emperador. No era un hombre de muchas palabras, pero un trabajador eficiente. Su carrera la planificó estratégicamente: formaciones prácticas en empresas de renombre y orientadas a futuro. Por ejemplo en las fábricas aeronáuticas “Heinkel-Flugzeugwerken” cerca de Berlín. Heinkel es sinónimo de espíritu pionero en la construcción de aviones. Valientes hombres en cajas voladoras. En un equipo de trabajo, bajo la dirección del nueve años mayor Ernst Heinkel, trabajó en el desarrollo de aviones. A continuación, Theo cambió a la fábrica de aviones “Rumpler” en Berlín. Pero después siguió su camino hasta Wilna en Lituania para un proyecto de construcción de puentes. Finalmente otro cambio drástico hacia Kiel para trabajar en “Germania Werft” y para la construcción del primer submarino alemán de la historia. En otoño de 1916 compartió el mismo destino de sus hermanos y fue alistado.

Sanos y salvos regresaron los cuatro a Harsewinkel, pero la construcción de la fábrica en Harsewinkel exigía ahora toda la energía de los hermanos Claas. Theo podría haber ahora participado también en la vida social, pero la empresa tenía prioridad absoluta. Cuando algunos amigos le invitaron a formar parte de un club para jugar a los bolos, denegó rotundamente. Un club de bolos significa un gasto innecesario, era algo que todavía no se podía permitir, primero tenía que florecer la empresa. Consecuentemente y controlando los gastos dirigió la creciente empresa. Como socio congénito de sus tres hermanos mayores, Theo se encargaba de que siempre circulase suficiente capital propio por la empresa. El puro y la obligación de mantener el barco a flote eran fundamentales para él.

Correcto como un funcionario prusiano e inteligente como un diplomático francés dirigió la empresa también por los turbulentos tiempos después de 1945 – junto con la esposa de August, Paula Claas. Quien durante esta fase obtuvo poderes generales individuales, para el caso de que también a Theo pudiese ocurrirle algo. Poderes generales es algo que Paula tenía desde hacía décadas.

Sobre todo en la época de cambios de la posguerra que supuso primero una parada total y después una cuidadosa puesta en marcha, un hombre como Theo Claas era lo que hacía falta. Alguien con buen olfato y capaz de negociar con la nueva burocracia, y con una gran responsabilidad frente a sus empleados, evitando un desmontaje parcial de la ilesa empresa.

Fue capaz de convencer al organismo militar británico de la calidad de CLAAS SUPER. Así las cosechadoras fueron probadas en la isla, obteniendo el visto bueno. Así la empresa fue capaz de obtener, mucho antes que las otras empresas en Alemania, los materiales de producción necesarios, y se inició la exportación a Inglaterra.

Theo Claas escribió en la primera edición de la nueva revista empresarial “Der Knoter” (el anudador) en el año 1948: “Si no hubiésemos tenido esos pedidos de exportación, no podríamos haberle dado una existencia ni a la mitad de nuestra plantilla de actualmente 320 empleados.” Theo Claas era un hombre de números. Con precios de compra garantizados, precisos análisis de ventas y el control de un modo de trabajo rentable, creó unos cimientos sólidos para las emotivas discusiones familiares. Siempre tenía preparados datos y hechos contundentes. Que no en pocas ocasiones hicieron que las decisiones familiares se tomasen en la dirección correcta. Theo Claas falleció a la edad de 55 años.

Bernhard Claas: un hombre de confianza

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Bernhard era el mayor de los hermanos Claas. La joven empresa de los años 1920 necesitaba a alguien como él, que con tranquilidad y suficiente experiencia mantuviese el necesario control y fuese capaz de aportar sus conocimientos agrícolas y su enorme saber general.

Nacido en 1885 en la granja paterna en Clarholz-Heerde, localidad vecina de Harsewinkel, fue el primero en ser alistado. Rápidamente fue reconocido como experto en técnica agrícola. En medio de los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial en el norte de Francia fue asignado a una unidad encargada de reparar las máquinas agrícolas y los medios de locomoción de los granjeros franceses para la próxima cosecha.

Concretamente se encargaba en una pequeña fábrica de reparar máquinas de trilla, vehículos de tiro y después también centrifugadoras de leche – un terreno habitual para él. Sus conocimientos agrícolas y además técnicos definieron de forma determinante el lugar de trabajo de Bernhard Claas durante la guerra. A lo mejor sus esfuerzos durante la guerra también fueron decisivos para el desarrollo de CLAAS en las décadas siguientes.

Bernhard Claas creo con ello uno de los enlaces más importantes para el éxito de la empresa: su superior militar se llamaba Karl Vormfelde, quien tenía bajo sus órdenes a todos los oficiales de las fábricas de maquinaría agrícola en la Francia ocupada, y por lo tanto también a Bernhard Claas.

Vormfelde provenía de las cercanías de Enger al Este de Westfalia. Después de la Guerra, cuando Karl Vormfelde ocupaba un puesto de catedrático para tecnología agrícola en la Universidad de Bonn, Bernhard Claas le descubrió mediante un artículo del periódico. Le escribió a Vormfelde unas amistosas líneas: Si se acordaba de él, le preguntaba educadamente. El catedrático le recordaba, se estableció nuevamente el contacto. Karl Vormfelde desarrolló conjuntamente con CLAAS la primera cosechadora europea y siempre fue un amigo y estrecho colaborador de la empresa. En el mundo especializado sigue siendo reconocido hasta ahora como el promotor de la cosechadora europea. En aquel entonces era un luchador solo en el desierto.

Bernhard estaba presente en todas las decisiones importantes de la empresa, sin luchar por ponerse en el primer puesto. Se apreciaba su carácter tranquilo y apaciguador y sus inteligentes consejos de hermano mayor. También por eso tenía tan buen trato con sus hermanos.

Bernhard Claas adoraba su vida tranquila en su pequeño edificio frente a la casita del portero en la entrada principal de CLAAS en Harsewinkel, y disfrutaba de los buenos contactos que su esposa Käthe y él tenían con los vecinos, sobre todo con su gran amigo, el constructor Josef Heitmann.

Los empleados CLAAS le valoraban. No había ninguna descripción de puesto que fijase su jornada, pero él se encargaba de “su fábrica” de “su gente”. Cada día en la fábrica y conociendo a la perfección cada proceso. Una especie de hombre de confianza para los empleados. Control, sin tratar con brusquedad a los controlados. Se decía que tenía un excepcional don para la observación. Veía lo que iba mal y lo que no era rentable y lo solucionaba. Sin enfados, a veces sin decir palabra, siempre socialmente correcto. Mejoró la empresa sin ponerla patas para arriba. El hecho de que los cambios se realizasen rápidamente, era todo lo que quería.

La tesis de que solo es bueno lo que le sirve a la empresa, es algo que nunca dijo tan claramente, pero fue su forma de vida. Su gran aportación como jugador en equipo la demostró en 1935. Como no tuvo hijos, le traspaso sus participaciones en la empresa a su hermano Theo: “Nuestro Theo hasta ahora no es socio. Ahora tiene una familia. Käthe y yo estamos de acuerdo en que yo cese en mi calidad de socio y le deje mis participaciones a Theo. Nuestra fábrica es ahora tan grande que también hay que pensar en el futuro.” Bernhard recibió un sueldo que doblaba el de un jefe de taller y mantuvo su derecho a vivir en el piso encima de las oficinas de entonces. Bernhard Claas falleció el 18 de febrero de 1955 en Bielefeld.

Franz Claas. Ingeniero mecánico y constructor

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Franz Claas junior nació en 1890 como tercer hijo varón. Posiblemente su padre Franz quisiese, dándole su nombre, trasmitirle también su pasión por la construcción de maquinaria a la próxima generación. Realmente su propia afinidad técnica para la solución de problemas y su amor por las máquinas encontraron en el junior un sucesor a la altura.

Desde que cumplió su infancia, Franz junior era el encargado del perfecto funcionamiento del molino de trilla en la granja paterna. Un torno era aquí el núcleo para todas las reparaciones y para las piezas de repuesto, que lógicamente se fabricaban personalmente. Aquí fue donde Franz junior construyó sus primeras máquinas y modelos. Cuando después se puso en marcha el aserradero, también aquí era él el responsable del proceso técnico de trabajo.

En 1914, cuando comenzó la primera guerra mundial, ocupó el cargo de maestro armero de su compañía, gracias a sus conocimientos de construcción e ingeniería mecánica; teniendo que transformar armas existentes de forma que encajasen en el sistema de armamento alemán. En su antiquísimo torno, además de cumplir con su tarea principal, fabricaba también cortapuros y cacerolas para sus camaradas; un hombre de lo más práctico.

En los primeros meses de la joven empresa Gebr. CLAAS lo principal era la improvisación. En aquel entonces, en 1919, se fabricaban primero máquinas nuevas a partir de atadores de paja, debido a la gran falta de materiales. La adaptación de las normas, la construcción de una fabricación fluida, fueron éxitos que Franz logró a pesar de todas las dificultades externas, gracias a su conocimiento del material y de las interrelaciones técnicas. “Habla con el material”, se decía en la fábrica con gran reconocimiento.

Desde muy pronto, él era consciente de que una producción fluida, capaz de satisfacer grandes niveles de calidad, depende principalmente de un moderno equipamiento técnico de la fábrica con herramientas inteligentes y de gran calidad. Su objetivo: una propia producción de herramientas y de máquinas para CLAAS.

En 1928 llegó el momento. Franz Claas inauguró un propio departamento: “La fábrica de herramientas”. En ella trabajaban, bajo su mando, todos los mecánicos y torneadores en un espacio común, y Franz Claas construyó aquí todos los dispositivos y maquinarías necesarias para la producción.

Encargarse uno mismo de las cosas, fabricación propia en vez de compras externas, independencia de los proveedores de las normas de calidad – estas son frases en las que todos los hermanos CLAAS creían. Franz Claas lo formuló de forma muy clara: “Para fabricar el modelo comprábamos primero de empresas externas, haciéndonos dependientes. Mediante el amplio equipamiento y la continua modernización de nuestra fábrica de herramientas, ahora somos personalmente capaces de fabricar nosotros mismos todas las herramientas existentes y que seran necesarias en un futuro.

“Padre de la fábrica de herramientas” le llamaban con respeto los empleados. Cuando después de 1945 el negoció cada vez se volvía más internacional, Franz Claas viajó a menudo con su hijo Günther a los EEUU, para visitar ferias de herramientas y ver los más modernos equipamientos de fábrica. “Solo podemos competir”, era su credo, “cuando también disponemos de lo mejor”.

Y con orgullo se mide en Claas la fuerza de la propia empresa en base a su equipamiento técnico: “En 1962 nuestra empresa dispone de más de 2.000 modernas y modernísimas máquinas herramientas y más de 6.000 cortes y equipamientos de todo tipo.”

Franz Claas era una persona muy humilde. No le gustaba ser famoso y la atención pública le importaba bien poco; prefería actuar en un segundo plano – su esposa Christine y los tres niños Walter, Günther y Helga – eran su lugar de tranquilidad y recogida, pero de todas formas: el obligatorio paseo dominical con los niños y el perro siempre pasaba por el recinto de la fábrica.

Importante e imperativo era para él y para su esposa Christine la unión indestructible con sus hermanos y el bienestar de la familia de la fábrica CLAAS.

Por su 70 aniversario recibió Franz Claas la ciudadanía honoraria de la ciudad de Harsewinkel y la Cruz del Mérito Federal de 1a Clase, uno de los mayores galardones en Alemania. En reconocimiento a sus labores a favor de la iglesia, obtuvo por su 75 aniversario, por orden de su Santidad el Papa Pablo VI, la Cruz de Caballero de San Silvestre. Franz Claas no vivió lo suficiente para ver la fundación de una propia empresa filial para tecnología de fabricación “CLAAS Fertigunstechnik”. Ésta es actualmente la cúspide de un desarrollo fundado en línea directa por Franz Claas junior.

El 24 de diciembre de 1965 falleció el “padre de la fábrica de herramientas”, Franz Claas junior.

J.M.J. - Redacción Todo de Campo

Somos un portal dedicado a la agricultura y a la maquinaria agrícola.

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